Esta noche hemos trasladado nuestra terraza al lago romano de Proserpina, o la Charca, como se conoce aquí en Mérida, para pasar un rato muy agradable con el amigo y bloguero Jesulinex (que por cierto, tiene un blog colectivo la mar de interesante). Es una zona que conozco todavía poco (sí, aunque lleve aquí ya siete años...) pero que tiene una pinta estupenda.
En concreto hemos estado en el Restaurante Proserpina, al que se llega muy fácilmente sin GPS siquiera: seguir la carretera hacia el lago y en la primera rontonda, tomas la primera salida y entras en el aparcamiento. El sitio tiene una terraza inmensa, con hierba, y otra parte de cemento, a elegir, aunque parece que normalmente está a rebosar y te tienes que sentar donde haya sitio. Para los niños tiene un castillo hinchable y alguna atracción más, aunque el tamaño del sitio es lo que hace que se pongan a correr como locos.
En cuanto a la comida, en la línea del Currito que comentamos hace unos días, raciones muy buenas, sobre todo la carne a la brasa y la fritura de pescado; y económico, para poder ir en pandilla. El ambiente era muy bueno, y en las noches de calor veraniego (que este año todavía no hemos visto) seguro que se agradece estar allí, pues se nota la humedad del lago y habrá unos cuantos grados menos.
En definitiva, que ha merecido la pena trasladar los trastos por unas horas allí, comer, beber, hablar y reir, que todo es empezar. Así que os lo recomiendo.
jueves 23 de agosto de 2007
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